A las 6 y pico |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005. olor a sabores He intentado superar la ausencia de su sexo,escalar las montañas que me alejaban sin remedio del monte preciso, que se riega con el agua de su sal, y con los sabores hechos en el brillo de la urgencia. He querido borrar su sudor de mi frente cansada, escupirla con cada gota de saliva nueva, hasta ahogarla, y secarme en la sed que su boca deja en la boca, donde se agrietan las palabras que no supieron gritar. He mentido a la verdad con su memoria incompleta, y con mis manos, la he hecho ciega a mi realidad, y en las formas oscuras de las soledades que la forman, prefiero quedarme, para aprender a quererla olvidar. He muerto, en vida, a la mañana de sus mañanas, a los brazos que recuerdan que aún no es pecado abrazar, he muerto a las calles por las que su puerta se abría eterna, y he matado el tiempo que no la dejó terminar de llegar. © pokit in a pocket “olor a sabores” Miércoles, 01 de Junio de 2005 08:44 #. Tema: Hay 9 comentarios. Mi amiga soñadaPara Nofret Yo no sé si existe un Dios o fuerza sobrenatural que ayude a la gente buena. Si así fuera, me gustaría hablarle de una amiga soñada que sueña con vivir junto al mar. De una amiga de lejos a la que siento muy cercana... Quisiera hablarle de una chica alegre y risueña, siempre dispuesta a reirse de sí misma y a pintar los malos momentos con la mejor de las caras. De alguien capaz de inundarte con su ingenio hasta hacerte reir con alegría, o de transmitirte su melancolía, hasta convertirla en tu propia melancolía. Yo quisiera hablarle al Dios anhelado, de una amiga a la que ojalá pudiera yo enviar un trocito de mar, sólo para pedirle que la cuide. Estabas en mis sueños anoche y desperté, con tu mano en mi pelo recordando un verso de Benedetti; "Morimos cuando soñamos". Y yo bien sé, que muero cuando te amo. Una vez hace muchísimo tiempo, cuando el mundo solo era un sueño…La belleza del universo era como un canto melodioso de estrellas Mariposas multicolores volaban cuales reinas de primaveras Un sin fin de flores coloridas adornaban los espacios por doquier Y el verde de los prados virginales cubría la tierra fértil y sagrada Aromas a naranjas y a fresas, jazmines y violetas se dejaban respirar Manantiales azulados bañaban los cuerpos desnudos del alma Hadas y ángeles celestiales jugaban y reían todo el tiempo Unicornios y pegazos mansos se ansiaban cabalgar… Mágicos paisajes luminosos reinaron silenciosamente por miles de años Si cierras tus ojos e imaginas este mundo encantado, podrás verlo… Ángel _ poeta Toque la puerta y quise entrar a este lugar encantado Permitirme quedarme aquí, que prometo portarme bien Un abrazo a todos. Jueves, 02 de Junio de 2005 23:03 #. Hay 8 comentarios. ahíEstás ahí, discreta, sin protagonizar el aire vivo que se ahoga en tu ausencia, un aire que es más limpio cuando se acuna en tu voz, y mi silencio se atreve, tímido, a cruzarse en la calma inquieta que adormece tu mirada de distancias. Me regalas la ilusión de un niño en su último día de escuela, esa que hace breve el tiempo en la piel que nos juega, mientras cierro los ojos, y te sueño despierto con el miedo dormido, para poder volver a volverte a soñar. Y te aprendo en mi primera elección huérfana, de matemáticas exactas, para restarme hasta la suma efímera de resultado exacto en ti, y fin, en uno “sintigo”, igual a mí. © pokit in a pocket “ahí” Viernes, 03 de Junio de 2005 11:18 #. Tema: Hay 6 comentarios. Toda la vidaCamino entre gente que pasa sin mirar, mirarse ni mirarme.Vidas caminadas de un lado a otro de la ciudad, gente que madruga o trasnocha, alimenta ilusiones y sufre desengaños, que pasea, que llora, se enamora. Niños con toda la vida por vivir, aunque qué vida por larga que haya sido, no sigue teniendo toda la vida por vivir hasta que llega el último minuto, a veces demasiado pronto, a veces demasiado tarde, plácido o tormentoso, rápido o lento, pero minuto al fin y al cabo por dilatado que nos pueda llegar a parecer en el momento desesperado en que nos falta la respiración, esos instantes en que quedamos traspuestos y pensamos inevitablemente ¿volveré a respirar? ¿moriré de este modo tan absurdo?¿me pasará de verdad ésto a mí?. Ancianos con toda una vida vivida, aunque qué vida por corta que haya sido, sea o vaya a ser no ha vivido toda la vida posible, al menos en cuanto a tiempo le ha sido concedido, asignado, o simplemente cumplido, contrato a término cierto pero sin fecha concertada, teniendo la muerte por cosa tan sabida que llegamos a olvidarnos de ella, o a vivir falsamente a sus espaldas intentando que nuestro silencio conjure su presencia, en realidad sólo vemos morir a los demás, o al menos son ellos los que mueren todas las veces, todas menos una.Vidas con toda la vida por vivir, vidas con toda una vida vivida, vidas que caminamos de un lado a otro de la ciudad y que miro o puedo llegar a mirar con envidia, pasión, prudencia, conmiseración, indiferencia o rencor -son vidas ajenas al fin y al cabo- si la vida me dá tiempo suficiente, aunque qué vida es suficiente a juicio de quien la vive ; quizás un suicida, ese al que la piedad católica niega o negaba cristiana sepultura -sólo Dios dá , sólo Dios quita, suena a maldición- , podría decirnos si acabó con la suya porque la consideró suficiente o justo lo contrario , por creer que lo que no serían suficientes las ganas , o la fuerza , o el coraje , o la pasión, o el arrojo, o la ignorancia, desidia y tozudez bastantes para llevarla a su "cumplido término", curiosa expresión, fatídico contexto, mejor decir dejarse ser vividos; y quizás, a lo mejor, tal vez, puede que ni siquiera él, nuestro suicida sin derecho a tierra consagrada supiera hablarnos de la vida, o de su vida, tan insuficiente, o tan suficiente. Y vivo así olvidando que mientras camino y creo pasear mi vida - toda la vivida y toda la por vivir - de un lado a otro de la ciudad, ella me va viviendo sin pausa.Y sin piedad. "No permita la virgen"Los "te quiero mamita" ahogados en la garganta Las risas en el almuerzo de domingo Las miradas escrutadoras de mamà a altas horas de la madrugada Los dìas de lluvia El saludo con un beso El viejo sofà Los que llevan mi sangre Los que hablan mi idioma Los que somos poquita cosa Los frenillos de Andrès La complicidad con la "india" Los silencios de Brenda Los chistes de mi padre Esa conjunciòn de cosas y màs... Los discos Los libros Esas caricias robadas a las 4 am Esas risas eternas Esa complicidad Esas làgrimas Esa mirada de lluvia Esas ansias de volar Esas canciones tristes Este sueño lapidado Esta mentira Este sueñó de contrabando Esta ilusiòn oxidada "Este look de presidiario" Esa conjunciòn de cosas es lo que soy Y lo que me falta para llegar a ser Al sur, pensando en un cìrculo. I have a dream Algún día, cada una de nosotras quedaremos sumergidas en un sueño del que no queramos despertar. y desde fuera diran que hemos muerto, cuando no saben que es ahora cuando estamos empezando a conocer la vida. Una historia comúnTodo empezó, como sucede en tantas ocasiones, con las apuestas ilegales. Suena casi a tópico describir la fascinación de la juventud con las peleas de dromedarios contra centauros, elfos contra dragones, perros contra rinocerontes alados, o mismamente las luchas del hombre contra sí mismo, contra los demás, contra la naturaleza y contra Dios. Pronto llegaron, como siempre, los beneficios fáciles e inmediatos, el dinero corriendo a raudales. Las monedas y los billetes le salían por los poros, y un día se despertó con un árbol de yenes (es decir, un yenal japonés) creciéndole en la oreja izquierda. Vestía costosos trajes con miles de millones de bolsillos, cada uno de los cuales albergaba miles de millones de sub-bolsillos. Su audacia, como su abundancia de bolsillos, no conocía límites. Vivía aquí y allá, un día estaba en Leganés, y otro día en un refugio secreto en lo más alto de una montaña muy alta, pero mucho, para aparecer dos días después en un casino de Ohio (o Winsconsin, que es lo mismo). Siempre huía de los ejércitos de polichinelas que le perseguían, y de los enjambres de abejas en los que se transformaban cuando estaba soñando. Sin embargo, esta huida perpetua no le impedía asistir a las fiestas más elegantes, aquellas que convocaban los nobles, y otros vertebrados adinerados. Organizó unas cuantas peleas insólitas, que fueron muy comentadas en los bajos fondos de las ciudades portuarias, en los traicionaderos, en los gangsteródromos y en las plazoletas: Jesucristo contra el Minotauro, la Madre Tierra contra los melocotones en almíbar, los insectos sin alas contra los insectos con alas... Nada era sagrado, y eso acabo perdiéndole: El día que organizó la pelea final, Dios contra el Demonio, puso todas las esperanzas en un Dios vencedor y un Satanás volviéndose a su infierno con el rabo entre las piernas. Todo un éxito publicitario. En el último momento, sin embargo, pasó lo que tenía que pasar. Dios se achantó, se volvió a su cielo y llamó a sus abogados. Se reunieron con los abogados del Diablo, y decidieron denunciarle a las autoridades. Hoy se marchita deprisa mientras el tiempo pasa muy muy despacio, tiene una barba larga y blanca, le faltan dientes, y no tiene ni un solo yen que llevarse al bolsillo, ni un solo bolsillo para albergar toda su fortuna, sus cero yenes, que un día, sin duda, acabará perdiendo. Premios Blogs. Votad al de Los Cuenteros. PINCHAD El LINKRECORDAD QUE PODÉIS VOTAR UNA VEZ AL DÍA, ASÍ QUE: ¡ARREANDO! Martes, 07 de Junio de 2005 07:31 #. Hay 6 comentarios. Premios blogs. Vota a_las_6_y_pico. PINCHA EN EL DIBUJITOUn VOTO POR PERSONA Y DÍA. ¡Qué guay! ¿En tonces puedo votar todos los días? Eso digo. ¿Eso dices? Digo. Eso. ¡QUESO! Martes, 07 de Junio de 2005 07:37 #. Hay 5 comentarios. Un roce tuyo La nítida voluptuosidad de dos cuerpos ante la levedad de una caricia inoportuna. Llegan las olas bruscamente a mojar las rocas como me busca un roce tuyo, más allá de todos los etcéteras. Carmen Una mañana de invierno amanecía un cielo encapotado en nubes de un color que presagiaba lluvia, Sevilla desprendía humedad, frío, y siniestra soledad en un domingo a las siete de la mañana aproximadamente. Una joven de unos veinte años de edad comenzó a cruzar el puente de triana, histórico puente, con paso rápido. La joven iba vestida con un traje de fiesta rojo, llevaba el pelo enmarañado, el maquillaje le corría por el rostro, debido a un mar de lágrimas que florecían de sus ojos verdes y le corrían tez abajo. La joven, llamada Carmen, paró el paso en la mitad aproximada del puente, miró el río, que lenta e inexorablemente avanzaba con indiferencia en busca del mar, de sus aguas florecía paz, ni una onda rompía la tranquilidad del río Betis, actualmente llamado Guadalquivir, que reflejaba la luz dorada desprendida de las farolas, a lo lejos se dislumbraba la Giralda, erguida con orgullo y grandeza sobre su ciudad. Carmen se enjugó su rostro con los puños, corriéndose aun más su rimel, ni un coche perturbaba la ciudad a esas horas, se aferró a la baranda, en el puño derecho llevaba una foto de tamaño carnet, la observó, en ella aparecía ella abrazada a un hombre joven de más o menos su edad, ambos reían y tenían rostros felices, la foto emanaba el amor que ambos tenían, besó la foto, guardándola acto seguido en un pequeño bolso. Se encaramó en la baranda y saltó al otro lado de ésta, se aferraba con fuerza, a la reja, con ambas manos y con el cuerpo algo inclinado hacia el río, unos metros por debajo, suspiró fuertemente, sin poder dejar de llorar intensamente, tenía los ojos prácticamente secos después de tanto llorar, se irguió pegando sus espaldas a la baranda, miró al cielo, el cual empezaba a dejar caer sobre la ciudad unas gotas de agua. Carmen se volvía enjugar ambos ojos con la mano izquierda, cerró los ojos, miró al frente y pensó, ``¿Que me aferra a la vida?´´, esperó una contestación, nada le respondió. Carmen soltó las manos, quedándose torpemente erguida, paralela a la barandilla, se colocó en forma de cruz, después, empezó a inclinarse hacia delante, comenzando a caer, en forma de cruz comenzó a caer, paralela al río, el pelo se levantaba hacia arriba como queriendo separarse de su dueña para no caer a las frías aguas, su vestido ondulaba al viento plegándose caprichosamente, y resaltando su figura, a sus curvas, caía con los ojos fuertemente cerrados. Penetró en el agua, ocasionándole un fuerte dolor, el río la trago produciendo muchas ondas, y después volvió a su habitual forma, Carmen se hundió lentamente cada vez mas hondo, había respirado justo antes de entrar en el agua, se hundía sin ofrecer resistencia, dejándose llevar, abandonando su vida, el traje luchaba por subir a la superficie, plegándose hacia arriba, al igual que su pelo. Se sentía siniestramente feliz, al poder huir de la vida, del sufrimiento impuesto, a veces a personas de las que no lo merecen, caprichoso destino que igual que te da alegrías te... (... pincha y lee, que no acabé) ContradiccionesEs difícil explicar por qué el corazón se te viene a la boca y las lágrimas a los ojos.Ni yo me lo explico . No sé cómo llamar a esa rabia que a ratos me ahoga y a ratos me deja desarmada y rota , si pudiera ponerle un nombre , las cosas que tiene nombre nos parecen tan sencillas...si lo llamas amor o lo llamas odio o lo llamas despecho o lo llamas insomnio ya está clasificado, ya podemos guardarlo en el cajón de las cosas con nombre . Pero hay cosas innombrables , deseos de cosas que no se pueden tener , que ni siquiera se pueden querer pero se quieren , deseos blancos , negros, azules , sobre todo azules. Sueños que se desvanecen entre los dedos ...Quisiera tomar cada cosa de mi vida y cambiarle el nombre, creo que así podrían parecerse más lo que me rodea y lo que siento. Mi cabeza y el mundo real son tan diferentes que asustan DE ESCLAVA A SEÑORA Sortilegio de estrellas, música y luces,Dios se recreó en mi santa Andalucía, alumbrando el sendero a los andaluces para que no erraran en la travesía que el destino cruel les había marcado, viendo en cada paso su filosofía, confundiendo el llanto sordo y descarnado, con jarana, fiesta, cante y alegría. Ya no me confunden tus guitarras, ni tu cante el corazón me desespera, ni al oírte las entrañas me desgarras; porque de humillada, oprimida y postrera, en tu duro caminar hacia el progreso, has pasado a ser bella, digna y puntera siendo remozada y sin perder por eso tu gracia personal y belleza austera que despierta pasión, gozo y embeleso. Ya sabes reír sin quiebros ni quejidos, y cuando suspiras, lo haces dignamente: la copla no es el motor de tus latidos que te han hecho famosa, muy vagamente, con el sello grotesco de Andalucía; porque tu talento, parco y brillante, sólo Dios y tus hijos lo conocían, cuando el poderoso no quiso escucharte y tus deudos de cuna no te veían. Goreño Curioso encuentro Estaba yo sentado en la ribera del camino, apoyado al muro que rodeaba el albergue donde me alojaba aquella noche y donde hay unas vistas privilegiadas. Miraba unas colinas cercanas por donde pasa el camino que horas antes había andado yo, y divagaba en no se que reflexiones mías, cuando por aquellas colinas vi a un hombre andando, que venía hacia mi, el cual estaba a una distancia de un kilómetro aproximadamente. El hombre apenas era un pequeño bulto en el paisaje, pero era un bulto móvil, que aunque lento avanzaba inexorablemente. Pasaron unos minutos y vi que aquel hombre llevaba una mochila muy grande y que vestía unos marrones pantalones cortos y una camiseta blanca también corta, pasaron otros cinco minutos, cuando vi que era un hombre mayor, octogenario quizás, con pelo corto y barbas cortas, ambas blancas como la nieve, tenia los ojos azules y llevaba unas gafas viejas y grandes, iba muy sucio , y andaba fatigado apoyándose en un viejo y arrugado bordón con el cual marcaba los pasos y se acercaba a mi. El hombre estaba ya a escasos cincuenta metros cuando comenzó a ascenderle la cuesta que tienen los puentes romanos y seguidamente comenzó a bajar el lado contrario del puente , se acerco a mi en vez de continuar su camino o entrar en el alberge (como creía yo, puesto que ya era tarde para continuar andando).El hombre media un metro con sesenta o setenta centímetros. -Joven-comenzó a decir el anciano hombre con una voz no muy ronca y con un tono agradable-¿puedo sentarme junto a ti? -Por supuesto caballero, el campo es de todos- le conteste, y el hombre se sentó con trabajo, y me miro con una mirada muy penetrante. A partir de ese momento empezamos a hablar sobre diversas cosas, escuchándole hablar comprendí que era hombre muy sabio, que sabia de muchas cosas, me supo aconsejar sobre mi futuro y como tendría que tomar mis decisiones en adelante. Todo esto me decía el hombre de manera muy simpática, queriéndome enseñar sobre la vida. El hombre me dijo que era director de cine, pero yo no lo conocí, me dijo que en su vida se le habían acercado gente que después lo habían traicionado, y que yo debía de cuidarme de esa gente en mi vida. Cuando nos dimos cuenta cayo la noche, y el hombre se acordó que no había cenado, se levanto, me agradeció por haber tenido conmigo tal conversación pero yo no le acepte los agradecimientos, es más, yo se los di a él encarecidamente, nos despedimos, y me marché a mi habitación, pensativo por lo ocurrido. Cuando llegué a mi cuarto y vi a mi padre, le conté lo ocurrido, y el me dijo que me había visto y que el hombre se parecía a un director de cine, yo le dije sorprendido, que el hombre me había dicho que lo era pero yo no lo conocí, mi padre me dijo que las tres o cuatro horas que había estado hablando con aquel hombre, había estado hablando con Luís García Berlanga. Amor Amor, ¿que paso?, te fuiste y sigo sin saber porque, dímelo por favor, ¿Por qué lo hiciste?,aun recuerdo aquella remota tarde en que había de despedirte en aquel perdido embarcadero, te ibas en el barco y me decías adios con una mano, yo lloraba mi amor, lloraba por tu ida, y esta vez para siempre, todavía recuerdo nuestro último beso, justo antes de que subieras en aquel viaje sin retorno, nuestros labios se fundieron en uno y sabía a salado por culpa de aquella lágrima tuya que había penetrado en nuestros labios, fue tu única lágrima en aquella despedida. Nuestras manos exploraban por última vez nuestros cuerpos intentando recordar para siempre cada curva de ellos.Te fuiste mi amor, vida, alma mía que nunca volverá, y soy un cobarde, un cobarde que no te esperará en vano, me despido de ti, aunque nunca leas esto, adios mi amor…Lo peor de todo alma mía es que soy tan cobarde que no soy capaz de poner fin a este sufrimiento, debí haber tomado aquel barco contigo, aunque me cambiase la vida, aunque muriese junto a ti, que es lo que debería haber hecho mi amor, morir junto a ti, unidos en un último abrazo, convirtiéndonos en uno solo, en un placer pleno y sastifacción total en el momento de la muerte, y reposaríamos ahora juntos en el mar. Los madrilesEn otras ciudades a las que uno puede viajar impunemente si dispone de dinero, se puede comprar el callejero y decir: "he aquí la representación esquemática de una realidad objetiva". A los visitantes ocasionales, las apariencias y las costumbres adquiridas en sus lugares de origen pueden engañarles, y llegan a creer que en Madrid sucede lo mismo. Sin embargo, basta con echar una mirada un poco crítica a ese plano para sospechar que algo falla. Con sus calles enrevesadas y su río pobre y marginado (un río que está a medio camino entre río y ausencia de río) cuesta mucho trabajo creer que tal ciudad sea posible. Creo que ha llegado la hora de que se sepa fuera de las fronteras de este sueño colectivo: Madrid no es una ciudad objetiva, sino una maraña de ciudades subjetivas que se entrecruzan y habitualmente se ignoran (hasta que colisionan por casualidad). Hay madriles hechos de horas de oficina y reuniones, que de pronto se chocan con una cuidad de novela de espías, a la vez que ya se aproxima un Madrid festivo para acabar de cambiar todo de lugar y crear una ciudad de tedio de espías y misteriosa burocracia. Los callejeros de Madrid son acuerdos, meras convenciones que se establecen para que las distintas ciudades no se pierdan, y puedan seguir colisionando. Madrid está hecho de miradas fugaces, de recuerdos incompletos y de enormes espacios vacíos donde sólo nuestra más firme voluntad de creer en la urbe puede poner calles. Cuando alguien de fuera pregunta a un madrileño cómo se llega a cierto lugar, éste creará nuevas calles, parques, plazas y papeleras para el visitante. Mientras le indica que la primera a la derecha, luego siga unos cien metros y verá un semáforo, parecerá que se esfuerza en recordar: en realidad hace algo aún más difícil, inventa. Como el madrileño desconoce las expectativas que el visitante tiene del lugar que busca, jamás le indicará todo el camino. Le dejará abandonado en alguna glorieta o avenida, diciéndole que "allá pregunte". Tendrá que ser el propio visitante quien, después de atravesar los ensueños de varios madrileños y cansado ya de buscar, invente su propio lugar de destino. Esto, que puede ser una molestia para el turista acostumbrado a las ciudades sólidas, tiene su encanto para aquel que ha aprendido el juego de perderse en Madrid y recorrer las calles según uno se las va inventando, poblándolas con detalles en apariencia insignificantes (aquí un cubo de basura lleno a rebosar, en la que sale hacia la derecha una tienda de sombreros y allá un gato...). Detalles que, pese a su aparente insignificancia, van colmando misteriosamente las necesidades estéticas, éticas y metafísicas del paseante. También es muy popular en Madrid el juego de la memoria. Se dan casos prodigiosos: barrios enteros condensados en una sola mente, que es capaz de evocar cada adoquín, cada hoja de árbol, cada desperfecto en la calzada, y, en fin, cada centímetro cúbico de un barrio que probablemente no contenga na... (... pincha y lee, que no acabé) Introducción, conflicto y desenlaceLos inicios siempre son lo mejor. Uno inicia algo con toda la ilusión del mundo, sin ser capaz de concienciarse de que cuanto más alto se suba a las nubes, más dura será la caída, o de que lo bueno tiende a durar poco. Nada como el primer amor, la primera vez, las primeras semanas de un noviazgo... Yo tenía dos amigas. Una de ellas cambiaba de novio cada semana. La otra, digamos que tenía una vida menos "agitada". Cuando la de los "no-novios" se encontraba con la de los "novios-semanales", nos comentaba: - He visto a Raquel, ya está con un novio nuevo. ¡Me encanta la filosofía de esta chica, porque las primeras semanas siempre son las mejores, y ella sólo vive primeras semanas! Por mi parte, intento no tejer con demasiada fuerza la tela de la introducción, aunque me resulta imposible, ya que no hay nada como estrenar ropa nueva, pisar la nieve blanca y reciente, los primeros días de clase... Idealizo, imagino, espero, deseo. Luego vienen los conflictos, que son conflictos de verdad. Porque una agranda las cosas. Una gusta de meter el dedo en sus propias llagas, agrandar las heridas hasta hacer verdaderos boquetes. El conflicto es el período de guerras. Nada tiene que ver con los momentos "rosas" de la introducción, en este siempre han de aparecer las sombras, las dudas, los celos, las manías. ¡Si no no sería conflicto! Lo malo es que algunos profundizamos demasiado en el conflicto, arriesgándonos a quedar atrapados en él, tal vez por un oscuro y secreto deseo de visitar las mazmorras del castillo, de mezclarse entre la chusma y la podredumbre. En cuanto al desenlace, me pregunto si en realidad existe. Porque sí, hay historias que acaban. Me imagino que los capítulos de la vida finalizan tarde o temprano, pero nada es definitivo hasta la muerte. Presente(Escribo porque realmente te lo debo, y por escribir lo que tiene que ser escrito, no sólo por complacerte... También, por ver si soy capaz) ¡Cómo convencerte de que todo merece la pena! En realidad, tú me diste el argumento, y es bueno. Podemos lamentar lo que fue, o conjeturar lo que será. Podemos también pensar en lo que es. Tienes razón: ya no es antes, porque es ahora. Antes sí, fue antes, y fueron todos esos errores que ya no tienen remedio. Antes era antes, y yo era yo... pero ahora soy yo. Y tú eras tú y siempre seguirás siendo tú, pero ahora eres tú y además de ser, estás, que es lo importante. Ahora, en este preciso instante, te pienso, pienso que estás, y no quiero dejarte ir. Uno mira hacia atrás y todo tiene aspecto de fantasma, mira hacia adelante, y todo tiene aspecto de fantasma. Por favor... ¡instálame en el ahora! Porque ahora sé lo que sé. Ahora siento lo que siento. Ahora soy lo que soy. Y ahora, justo ahora, te necesito cerca. Porque me robas la paz gris de las tardes de domingo, y me arrojas al torbellino de la vida que se renueva. Porque soy de la familia de la piedra (y no de aquel mármol con el que está hecho el David de Miguel Ángel, sino más bien del granito más arisco) pero tu mirada me hace carne y me da forma humana. Porque soy de la familia del pino y doy frutos duros y secos, pero tus palabras me sacan brotes más frescos, brotes de alegría y pena. Porque soy el hombre más simple del mundo, ya lo sabes, tan simple que a veces parezco una ameba, pero quiero ser multicelular para gustarte. Porque tu contacto me hace humano, porque me evolucionas, por eso te necesito. Para tenerte ahora, y luego... ¡que sea lo que Dios quiera! HACIENDA EN RUINAS ¿Por qué no vienes, Jesús,y da un repaso a tu hacienda? La casa ya está en ruinas, las almas tienen goteras, y los corazones todos se han revestido de chapa de doble hoja de acero, para protegerse raudos del llanto y dolor ajenos. En el jardín no hay rosales, y las flores que eclosionan para mayo engalanar, son incoloras y mustias que dan tristeza y pesar. Sólo las hiedras perduran agarrándose a los muros en un abrazo letal. Y la grama en los bancales no deja crecer el trigo, absorbiendo sus raíces los manantiales nutrientes, sin que aquél pueda espigar y dar su fruto debido. En los campos, la amapola, sensible, fresca y erguida, tampoco es amiga fiel del trigo de rubia espiga, cuando en noble competencia, siempre siguieron con celo su carrera al infinito mirando siempre hacia el cielo. La flora y fauna están muertas, el aire está corrompido, y la voluntad del hombre se enardece y se cultiva hasta hacer de su sapiencia un cementerio de vida. ¡Si Tú no vienes, Jesús, y no nos muestras tu herida, no habrá nadie que se crea que una lanza en tu costado fue capaz de transformar una sociedad perdida! In my eyesUn taladro agujerea el silencio Estoy en el lugar de siempre o él está en mi ya no sé decirlo … La ventana tiene los ojos abiertos El televisor duerme la siesta Ahora un martillo golpea mis palabras algo estarán colgando (¿seré adivino?) Estoy en el lugar de siempre Es verano o casi Hay un mar por algún lado chupando bañistas Creo que las paredes son de cartón El cielo estaba constipado pero ya se ha curado Parece que ha terminado con lo que hacía ahora oigo sus pasos sobre mis ideas Viernes La ciudad parece agazapada acechando a la noche Aún es media tarde Las nubes toman el sol Estoy solo Estoy en el lugar de siempre No puedo evitar preguntarme donde vivirán ahora tus ojos. poesía fríaEn blanco Mente en blanco, papel en blanco ¡Socorro! Grita una palabra No quiere morir sola naufragando en el mar de renglones ¿Mar? Te equivocas Es mente Es sólida Es tierra Fría tierra ¡ Socorro! Grita La nieve lo ha cubierto todo Pero nada muere Versos enterrados a tres metros Inspiración, me inspira tu ausencia Bienvenido seas, invierno del papel Esto va de Graná ( casi ná )... Yo , que soy muy cabezota , he decidido mostraros mi ciudad , Granada , de una manera original , alejada de los tópicos. Que no pienso hablar de La Alhambra , vamos.Me resultará difícil , pero intentarlo lo voy a intentar . Y sin nombrar tampoco el Generalife , que ya tiene mérito.Granada es la ciudad de las puertas y las penas .Estoy segura de que todos sabéis lo que es una puerta , y si no lo sabéis dejáos de internet y corred a un diccionario , por favor.Las puertas de Granada eran dieciocho (aunque mi preferida ha sido siempre La Puerta del Vino , por razones que huelga comentar ) .Sí , sí , dieciocho nada más y nada menos , que son la tira de puertas a pocas cuentasque uno eche ,y si casa con dos puertas mala es de guardar , ni te digo dieciocho , pero claro , como los moros no leían a Calderón...pues eso. Lo mejor no es el número , qué va , lo que a mí me deja estupefacta es que no les sirvieran para salir ni entrar de al ciudad , no ; las ponían en mitad de cualquier parte , mayormente ( me parece a mí ) para entorpecer el tráfico , que es una cosa que después aprendieron los de Madrid , solo que allí lo perfeccionaron y a alguna le pusieron un reloj y por lo menos sirve para algo una vez al año . Aquí , como ya tenían La Alhambra , que es toda ella un reloj de sol enorme...¡ah! ¡ perdón ! que yo no iba a hablar de La Alhambra. Supongo (que igual es mucho suponer )que también sabéis lo que es una pena . Pues en Graná en penas somos lo más . A ver , así sin pensar mucho , si pregunto por frases que os recuerden a Granada seguro que decís : "Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre " y "Dale limosna mujer , que no en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada " ¿Qué os decía ? ...un rey llorón ,y talludito ya,al que regaña su madre por entregar su reino a una señora que llevaba siete años sin cambiarse de camisa y un limosnero invidente ( precedente de la ONCE , si es que somos pioneros en todo , no se crean ) Pero eso no es todo , no señor .¿La tercera cosa más famosa de Granada ? (que no , que La Alhanbra no cuenta y tampoco es Rosa de España ). La tercera cosa más famosa es la MALAFOLLÁ GRANAÍNA , ese sambenito que llevamos no por poco fornicadores (que igual también ) sino porque al que no servía para nada le mandaban a las fraguas del Sacromonte a soplar el fuelle ( a follar , vamos ) . El que no servía ni para soplar fuelles , el tonto perdío , era un malafollá ¿no es una pena de malentendido?. Otras preguntas de culturilla general , que solitos me váis a dar la razón en lo de las penas : ¿La patrona de la ciudad ? La Virgen de Las Angustias ( superad el nombre , anda ) ¿El paseo más conocido ? El Paseo de los Tristes . ¿La fuente más famosa ? De aynadamar ( de las lágrimas ) ¿El Carmen más visitado? El de los Mártires . No creo que haya que insistir en lo de las penas , que ya tenemos un Carmen aquí y ésto sí que me va a costar explicarlo ...¿Que qué es y por qué se llama C... (... pincha y lee, que no acabé) Uno¿Cómo helar en un verso un torrente para que tú lo leas para que tú lo bebas? Una foto de mi pensamiento sin hazañas ni mentiras sin recuerdos ni palabras tan sólo un latido inmóvil un brillo apagado dos manos, un sueño una tortura y un olvido Para que tú me veas Para que tú me entiendas ¿Cómo matar a la noche para que resucite en día para que tú despiertes para que tú me quieras? Que la mañana te ensarte el pecho y sangres, y vuelvas de nuevo retroceda el tiempo ansiosa como ayer de tener mi vida es la única que tu corazón anhela la que arde el tiempo Para que tú me ames Para que tú no mueras Cae la nocheSangra fuerte el cielo negro sobre el fuerte suelo Fuerte golpe contra el suelo Sangre y ahora cielo manchado alma resbala gotea llueve sobre los tiestos geranios barro cieno suelo gotea aún. Miradas No ven Oídos Aún oyen Caídas y rodillas Ahora peladas También sangrantes Costras negras Ciudad que no cura Gente que no quiere Cielo que no reza Iglesia que miente Sofá negro cerveza cerveza cerveza y espera Sólo espera Borracho Solo Espera Y el cielo aún gotea EL TRIÁNGULO ESCALENOLa noche. La luna rodeada de un halo de colores. La ciudad iluminada ofrece a lo lejos todo un espectáculo esplendoroso, casi pirotécnico. Adela lleva un rato asomada al balcón, recreándose en las vistas y en su soledad. Siente frío y pasa al interior de su hogar, donde la chimenea arde en una mezcla de destellos de fuego. El silencio se apodera de la casa en cuanto cierra la ventana de la terraza, se hace eco dentro de ella y por unos instantes se le cae la casa encima. Lleva demasiado tiempo luchando consigo misma, a traición, sin saber qué dirección tomar. Se siente tan perdida… Le apetece una infusión y entra en la cocina a prepararla. Coloca una taza con agua en el microondas y acciona el aparato, observa con detenimiento la rotación lenta de la porcelana mientras se calienta el agua. Un pitido agudo le advierte del final del tiempo programado. El líquido ya está caliente. Añade una bolsita de menta y dos cucharadas de azúcar y se dirige de nuevo al salón, acomodándose en el sofá, frente a la chimenea. Se descalza y adopta una postura cómoda mientras clava su mirada en el fuego que arde. La soledad invita al pensamiento a darse la mano. En otro momento, habría llamado a Manuel y ahora estaría con él, al calor de ese fuego cálido, al abrazo de ese cuerpo tan suyo. “Manuel, otra vez Manuel, siempre Manuel”. Se incorpora un poco y acerca las manos a la chimenea, intenta desviar su pensamiento a otro lado pero no lo consigue. Desde que Manuel se marchó, desde que no sabe nada de él, los días se hacen largos. Adela pensaba que apartarlo de su vida sería lo mejor, pero se equivocó de nuevo, aunque nunca sea capaz de admitir su error. No está dispuesta a reconocer que no supo dar ese paso maldito hacia lo desconocido. Creía a ciencia cierta que el no verlo, le devolvería la paz y la estabilidad, nada más lejos de ello. Vuelve a recostarse a su postura original y cierra los ojos. Respira hondo y suelta el aire poco a poco. Lentamente aparecen las imágenes, los mismos recuerdos de siempre, magnificados por su fantasía, por ese pensamiento que los evoca inconscientemente día a día para no arrinconarlos. Se deja llevar por ellos al tiempo que introduce las manos bajo su camisa y se toca los pezones que se yerguen al momento. A ellos, la caricia les parece ajena, conocida y suave. Y pasea por su mente la respiración ahogada de Manuel mientras roza levemente sus pechos, sus labios se recrean en su cuello y su cuerpo reposa suavemente en su cuerpo, mojado y caliente, ávido de deseo. La imagen es casi real, como un holograma. Puede oír su voz, notar su presencia, olerlo... Comienza a besarse los dedos como si besara los labios de él, su respiración se acelera, abre un poco las piernas mientras sus dedos avanzan… Oye la puerta abrirse y se levanta muy rápido, sobresaltada. Su marido la saluda desde el pasillo. -Cariño, ¿qué haces aquí?-avanza hacia él con paso rápido, aturdida. ... (... pincha y lee, que no acabé) Doy el último sorbo del café que cada mañana me transporta a este mundo. El cigarro se consume, poco a poco, como cada transeunte, pero solo él lo sabe NUESTRA VIDA PASA. El tomateEl tomate rojo rojo en su mata, en su mata de tomate, que no mata de que te mata, sino de tomate. El tomate rojo rojo es rojo porque es tomate, y no pepino, ni lechuga, ni otras verduras meramente verdes. Es rojo porque es tomate y es rojo porque es rojo (rojo tomate). Porque su rojez es la rojez del tomate. No la de la puesta de sol. No la de la sangre. No la de las banderas de los revolucionarios de ideología socialista. No, sino la rojez del tomate. Un color que podría llamarse (acaso) rojo tomate. Porque los tomates son rojos rojos y el tomate rojo rojo, tan rojo él, tan tomate, tan pequeño (es tomatito) aún está verde. CansancioCansancio llueven párpados y relámpagos cerrados oscurecen todo y todo reaparece y todo sigue siendo poco y chirría la silla, en el porche se mece tranquilo mirando la tormenta el cansancio Pesan Las mañanas se saltan la dieta se carcajean del sueño y abofetean el rostro dormido y su risa es frío oscuro y congela dentro y fuera y los labios no versan y pesan Vuelve y la fatiga ya le espera sentada en su mesa caducando días y verduras y la nevera no le recuerda se ha bebido ella el vino y la suciedad si le quiere, ella siempre vuelve Cansancio mucho y poco trabajo y ya hasta el humo del cigarro corre despacio la musa se ha ido de ligue porque él no le da lo que quiere y la espera y entrena y no llega y a su lado mira la hora el cansancio Ayyyyyyy paioooooo, dame un votooooAquí os vuelvo a dejar un link para que sigáis votando por la causa. Ganar no ganaremos, pero siempre es bueno superarse, ¿no? Besémonos un poco, que nos lo merecemos. http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/listado/mejor_blog_autor_colectivo/A/ (Creo que no hará falta que diga que se trata de votar a un tal "a_las_6"). Tierra prometidaEstoy cansada, hace frío y he perdido la cuenta de las horas pasadas, eterno cada minuto desde el primero hasta el último. El hambre muerde mis entrañas , intento concentrarme en entregar el poco calor que queda bajo la ropa empapada al bebé que abrazo con todas mis fuerzas; su madre, inmóvil y fría le aferraba entre los brazos ateridos, rígidos ya, y de ellos lo arranqué cuando su llanto comenzaba a provocar miradas furiosas. Ahora soy yo quien siente al frío hacerse con mi cuerpo , noto la sangre que forcejea cada vez más para correr por mis venas, el corazón casi sin fuerza , los músculos del estómago contraídos por el hambre y las náuseas que provoca el mecerse alocado de esta barquichuela en la que traemos todo cuanto poseemos : algo de vida y muy pocas esperanzas. Incapaces de hablar, sólo se escucha el deslizar sobre las olas y el chocar de dientes , por frío y por miedo, lúgubre fondo musical, sombríos compañeros, macabro viaje , aciagos destinos, tan lejos de casa. El bebé busca un pecho en el que encontrará consuelo pero no alimento, apenas puedo sostenerle. ..es tanta mi necesidad de encontrar una esperanza a la que hilvanar mi vida que creo ver una luz a lo lejos sobre una masa oscura de horizonte sin estrellas. Ahora el cielo culmina su maldición con una lluvia que apenas me permitiría ver más allá de mi brazo,si tuviese fuerzas para separarlo del cuerpo... Estoy tan cansada...Un ruido ensordecedor remueve el agua como una tormenta del desierto y desde una luz cegadora una voz que habla en un idioma que no comprendo toma el bebé de mis brazos... Sólo ahora me pregunto si será niño o niña, cuál será su nombre. Creo que no llegaré a saberlo, ya no me quedan fuerzas; las últimas se han ido junto a ese bebé del que nada sé. Las estrellas están en tierra, como miles de hogueras que nos dan la bienvenida... Te habría gustado , mamá, pero no estoy segura de que esta sea la tierra prometida ... Estoy tan cansada y tan lejos de casa... Una chica de ojos como el cielo me dice algo que no entiendo, su sonrisa me abraza ... Me gustaría mirarla un poco más pero los párpados me pesan ... Estoy muy cansada y hace tanto, tanto frío... Una "piña" Y no volví más a tu puesto del rastro a comprarte corazones de miga de pan sombreritos de lata (J. Sabina) "No estás solo Grúben" (así lo pronuncia mi amigo). Inisitía con vehemencia el portugués. "Tienes dos amigos". Aunque fuera mentira esas palabras me levantaban el ánimo. Seguro que Jóse Ma(g)rtínez (el portugués) sabe lo bien que le hacen al alma ciertas mentiras piadosas. El sabe lo que es dormir bajo el puente, robar pasteles a las 6 am, odiar los espejos, en resumen habitar por casi 20 años los rincones mas oscuros de la miseria. "La soledad asfixia poco a poco". Sí que lo sabe. Todo comenzó cuando me pidió sesenta céntimos para su habitual lata de cerveza "after brekfast", no me sobra el dinero pero se lo dí. Es listo el portuga, veinte años en la calle algo te enseñan, me estaba poniendo a prueba y yo sin enterarme. Lo mismo con el tabaco. "Hay que compartir y formar un piña (no peña) unida" decía con su acento enrrendando las erres. En resumidas cuentas, hoy por ti, mañana por mi. Y Chema, el madrileño que me dejó su puestecillo de ceniceros de lata. El encontró trabajo en un chiringuito y yo, mientras tanto, amaso una pequeña fortuna de 4 euros al día. Y así compartimos la cerveza, el tabaco, las penas, angustias y las esperanzas que queden vivas. Espero que Jóse logre conseguirme uan flauta dulce para el lunes estrenarla. Tengo que ampliar el rubro del negocio. Esto de los ceniceros ya no da para mucho más, al menos aquí. Por cierto, al día siguiente de que le dejé los sesenta céntimos, el portugués me devolvió el préstamo. Bebiendo el Arco Iris. ¿Puedes decirme?¿Si puedes ver el Arco Iris? Mis ojos sueñan con el. Mis ojos se fueron en cientos de pedazos porque lo deseo. Me vuelve frio entre las cenizas bebiendome el Arco iris. ¿Puedes decirme como regresar? He ido demasiado lejos tras el. La agradable sensación, la tan agradable sensación que me quema dentro de tu corazón. Intento penósamente beberme el Arco Iris. Intento muy penósamente beberme el Arco Iris. Tú deberías de quererme llevarme a lo largo de las estaciones, las estaciones de la Tierra. He esperado por la buena música que he oido dentro de tú corazón. Bebiéndo el Arco Iris, tragándomelo con dureza. Me estoy bebiendo el Arco Iris con dureza. ¿Puedes mostrarme? ¿Dónde está la ventaja de todo esto? La agradable sensación, la tan agradable sensación que me hizo sangrar. La buena música que he oido dentro de tu corazón. Beberme el Arco Iris lo intento con mucha dificultad. Beber el Arco Iris lo intento penósamente. Mis manos de hielo Ahora vuelves a tener los ojos empañados por no quererme por no haberte dejado quererme atando de cadenas brazos tu cintura, cuando yo estaba. Ya no me dices, ven a alegrarme el día. Ya no llegan los vientos del Norte ni susurran tus labios, que no me llaman ni piden mi regreso. Ahora ya no viene el viento de tu aliento sino del Levante y tengo frío. Llega el aire congelado a tapar mis manos de hielo. Una cuna vacía llora la falta de la niña que dormía. Te busco entre los libros que leiste, para encontrarme contigo, Te busco entre los folios que escribí para encontrarnos. Siempre hay un "pero" lleno de puntos suspensivos capaces de vaciar todo lo que dijiste antes. Pero sé Que el fondo de tus ojos también me busca. TRAGEDIA SIN CULPABLE (Sucedió el domingo) -Cariño, me voy a cenar esta noche con los amigos.-¿Con las amigos? -Sí, con las amigos, celebramos el cumpleaños de Mario. -Me parece bien, pero me creo con el derecho a saber, previamente, cuándo te vas y con quién vas, si no te importa. No es justo que me entere cinco minutos antes de tus cenas y compromisos, o supuestos compromisos. -Voy con los amigos, cariño, con los amigos. -Pero sucede que yo también tengo concertada esta noche una cena con las amigas, cariño, con las amigas. -Tendrás que suspenderla, yo tampoco tenía conocimiento de tu compromiso, y un cumpleaños no se puede aplazar. -Pongámonos de acuerdo y veamos quien se queda al cuidado de los niños. ¿Te parece bien? -Me parece bien si te quedas tú, los amigos me esperan. -Esto no puede quedar así, te lo advierto: si te vas esta noche dándome la espalda, cuando vuelvas, todo será humo, y no quedará ni señal de nuestro compromiso. -¿Es una amenaza? -Míralo como quieras, pero el contenido de mis palabras no deja lugar a dudas. Se observa la falta de voluntad de acuerdo, la trasgresión de la libertad, la imposición del yo, el fracaso inminente. El marido vuelve a otra mañana y su mujer no se encuentra en casa: ha desaparecido, llevándose con ella sus dos hijos de corta edad. Empieza para la pareja un vía crucis de sufrimiento, de huída y persecución que puede tener desastrosas consecuencias, especialmente para los hijos. Y si apelemos al sentido común, veremos que por una cena se prende fuego a la estructura de un edificio que prometía ser la sede de la felicidad y el joyero de un juramento de amor eterno, “hasta que la muerte nos separe”. ¿Por qué cuando la responsabilidad suele ser más apremiante es cuando se hace dejación de ella y recurrimos a la bravuconada, tratando de demostrar al otro quién lleva los pantalones? La libertad tutelada, la libertad juiciosamente convenida y acorde con las exigencias de cada momento, nos puede llevar a descubrir nuevos valores en el matrimonio; mientras que si la ejerce cada cual a su libre albedrío, podemos terminar siendo esclavos de nuestras propias sospechas y, entonces, dejaremos de ser libres. Yonki Prefiero dudar a tener seguridades si dudas, piensas y si piensas no te sientes muerto. He cambiado sí, ya no soy aquel niño que miraba el suelo buscando/viendo en él, todo su mundo. Pero tampoco soy ese hombre soy... Algo que siente, no sé que Me gusta mirarme disfrazado de yonki Me gusta ver en sus ojos la curiosidad de esos ojos que miran la persona infame. Con la cara demacrada en los railes como queriendo no sentir frío. Qué estupidos lucen con camisas en sus cuellos, tan mediocres. Jamás seré como ellos, jamás como ellas. Solo soy una persona que siente y duda un ser que jamás desafiará los espejos. Matándo(se) con el humo en cada calada. La crisisSe siente, estamos de crisis. Sí, hágase a la idea. Eso sí, es una crisis muy variada: moral, física, económica, política y existencial. ¡Oiga! No conviene que se siente ahí, porque estamos de crisis y nunca se sabe. ¿Qué me mira? ¡Hay que hacer algo, estamos de crisis! Oiga dónde va. ¡Estamos de crisis aquí! ¿Dónde va a ir a resolverla? Venga aquí... ¿Qué hace?¡Ni se le ocurra encender ese cigarrillo, que estamos de crisis! ¿Pero por qué me mira así? A ver... lo que le decía.. estamos de crisis... de lo que se trata... de lo que se trata es de saber qué hacer... Sí. ¿Qué hacemos ahora, que se nos ha venido encima la crisis? Veamos... ¡No! Usted no diga nada... Con esta crisis, hay que tener mucho cuidado cuando se va a decir algo. ¿Está usted seguro de lo que iba a decir? No le veo yo muy seguro. Mejor no diga nada, se lo digo por su bien. ¡Método! Lo que nos hace falta es método. Veamos. Cosas que podríamos hacer. Para afrontar la crisis y tal... Podríamos trabajar, pero el trabajo está en crisis... Podríamos protestar, pero estamos afónicos... ¿No me lo había notado? ¡Ya sé! Podríamos huir... no no no... huir, vale, pero ¿cómo? El movimiento también está en crisis, y el espacio, y el tiempo... ¿Qué hacer? ¿Eh? ¿Qué hacer cuando el universo está en crisis? ¿Qué dice? No, olvide eso. Morirse no es buena idea ahora. Con lo caros que se han puesto los funerales... LocuraComeré de tu mano el rencor con que tus ojos me premiaron , beberé las lágrimas que jamás derramaste hasta saciar la sed de tí que me atormenta , lloraré mil veces cada noche con el vacío de la cama arropando mi desconsuelo , respiraré por la herida que tu desprecio dejó en mi alma , besaré el suelo que pisaste para sentir de nuevo el arrullo de tus pasos , gritaré mi dolor por las esquinas cuando la voz abandone mi garganta para no molestarte con pesares , entregaré mi cuerpo a la amargura ya que no me queda otra cosa de tí, apagaré la luz de mi mirada arrancándome los ojos con las manos y lameré las caricias que te guardaba cuando sean tantas que se me escapen de los dedos ... porque si las cosas que vemos son las que llevamos dentro , yo sólo te veo a tí día y noche ; y si nuestro cuerpo es un templo tú eres el dios que me habita y al que rindo pleitesía , porque cuando conocí lo que era amarte ya no quise elegir otro camino ; y así , sufriré por propia voluntad tu ausencia como una bendición hasta que la locura algún día , por fin, me lleve para siempre al olvido o a la muerte , si es que acaso no fueran lo mismo. Tonelete dice holaHola a todos. Me llamo Tonelete, y soy nuevo aquí. Quizá me instale una temporada, y deje de ser nuevo. O quizá me vaya a ser nuevo en otro lugar (acaso lejano, acaso invisible, acaso imposible). El mundo gira y gira como un loco, como un loco adorable, como un mundo loco y adorable, y como un dado. El azar lo es todo. El azar y las ganas, son las únicas cosas importantes. Puedo decir que tengo ganas de estar aquí, tengo ganas de no ser nuevo y que la gente diga, "anda, el Tonelete, míralo, ya está otra vez ahí". Pero el hombre propone, Dios dispone, y el Diablo tiene derecho a veto. En cualquier caso, deseo que todos me conozcan, ya que ahora estoy aquí. Voy a hablaros de mí. Aviso que tengo mucha práctica en esto de describirme: es un ejercicio que he hecho muchas veces en el colegio, en el psicoanalista, y en la mili (Bueno, en la mili no) (Fui hombre-objeto) (Es decir, objeté) (En fin, fui objetor de dudosa conciencia). Tengo mucha práctica, pero no es fácil, porque cada vez es diferente. Cada vez que me pongo a describirme ¡zas! descubro que soy una persona distinta. Mis nombres han sido muchos. Pero ya no soy Sandokán, ni el Gato con Botas... Ahora soy Tonelete, para servirles. Me llaman así porque tengo forma de tonel. Entiéndase, no es que mi forma sea igual a la de un tonel. Tengo patas, brazos, y cabeza que sobresalen. Soy como un tonel con extras. Trabajo en el Ministerio de Afectos, donde ocupo el puesto de Tipo Majo. Quiero que me asciendan a Tipo Encantador. Por eso escribo: necesito que todos me quieran mucho. Estoy casado con una mujer imaginaria. Tengo tres hijos: el primero es un gato, el segundo un ovillo de lana, y el tercero una idea perversa (una idea de gato). Se llevan muy bien, aunque el primero y el segundo tienden a quedarse enredados. La música me llena los ojos de lágrimas, pero hace tiempo que aprendí a no sonarme los mocos hasta el final de la pieza. Soy vuestro si me hacéis vuestro. Y eso, que soy Tonelete. ¡Hola! Espejos -Chico, chico mírate mírate, ¿qué ves?- Veo un rostro joven pero cansado y unos labios deseando que los besen. Veo una cara extraña, como queriendo decir algo No sé bien si pertenece al niño que admira a su madre o a la mujer que desea el hombre que murió a su lado. Pero sobre todo veo unos ojos tristes sobre un fondo inclinado que llora. SON SÖLO UNAS PIEDRAS(Para alguien muy especial para mí) Hoy el día amenaza con lluvia, después de tanto tiempo sin llover. Aunque todo es relativo. Llover ha llovido mucho en estos últimos años, depende de cómo se mire o de querer saber mirar. El caso es que al salir a la calle, me ha dado frío y he tenido que volverme a casa a coger una chaqueta. Abro el armario y , entre los abrigos guardados en sus bolsas, los zapatos apiñados y las bufandas esperando el invierno que no va a tardar en llegar, me inclino por mi chaqueta de cuero rojo, esa que me sienta tan bien, al menos el color no es el gris de los días de otoño que son tan cortos y tristes- me dije al comprármela-, aunque aún no he entendido muy bien eso de los colores de invierno y los colores de verano. La chaqueta seguía oliendo a cuero. Y me queda un poco grande. O yo soy un poco más pequeña, cuestión de matices varios. El caso es que me sentía cómoda metida holgadamente en ella e introduje las manos en los bolsillos de forma automática. Dentro del bolsillo izquierdo encontré unas piedras. Cualquier otro año me hubiese resultado más divertido encontrarme un billete de veinte euros olvidado en un abrigo, pero hay que ver lo que son las cosas, unas simples piedras de playa fueron el mejor regalo en esta mañana lluviosa. Lo primero que pensé fue en la playa, de allí procedían, pero el recuerdo sólo duró unos segundos para sumergirme en lo que siempre quise olvidar y no pude. O quizá no quise, no lo sé. Lo cierto es que las piedras me llevaron hacia ti, hacia la playa, hacia tus labios, hacia las palabras no dichas, hacia los momentos no vividos, hacia el miedo a no verte más, hacia la lucha a muerte con el deseo. ¿Quién ganó? No lo sé ¿Quién perdió? Tampoco me importa mucho. Lo cierto es que, acariciar estas piedrecitas es como acariciarte a ti, saber que están aquí es un poco tener conciencia de que aún no te has ido, y la verdad, por un lado quiero que te vayas y , por otro, quiero que vuelvas a la playa. Y quiero que regreses para decir todo lo que no dije, gastar mis caricias en una noche y agotar mi cuerpo en el que no deja de llover. Es curioso cómo se viven algunas cosas apenas sin vivir y otras, sin embargo, no llegan a vivirse de tanto querer hacerlo. Sin embargo, estas piedras ni se han inmutado al paso del tiempo, ni se preguntan si hicieron lo correcto o no. He pensado en meterlas en un sobre y mandártelas, quizá te traigan a ti -como a mí-unas imágenes sin editar, quizá te aporten un poco más de lo que nunca fui, de lo que no dije, de lo que se quedó esperando a nacer antes de morir, pero no lo he hecho. Porque sin querer, te imaginaba diciendo “Qué cosas más raras manda la gente por correo” y tirándolas a la papelera. Seguramente ya, ni recordarás ese día en la playa donde jugué a ser yo un solo día de mi vida. A destiempo, como siempre, pero no sería yo si no fuese a deshoras, a palabras no dichas , a caricias no dadas y a enterrarme antes de morir. Mejor ... (... pincha y lee, que no acabé) ERAN OTROS TIEMPOS Aunque parezca mentira, estas cosas ocurrían no ha muchos años, especialmente en el medio rural, pues viajar en tren para mucha gente era una utopía muy distante para las clases bajas, lo que venía a reducir el ámbito de conocimientos y experiencia de mucha gente. Por dicha razón, cuando un hombre de pueblo llegaba a la ciudad, inclusive a la capital de su misma provincia, iba dejando una estela de equívocos y desatinos que llamaban la atención; de ahí que el sainete y la comedia sacaran durante muchos años un sustancioso provecho del llamado cateto, lo que cual no significaba que el susodicho cateto fuera imbécil, pues en otros aspectos de la vida podía dejar asombrados y dar lecciones a muchos listillos de la capital. En esta ocasión, resulta que el día que se fue a hacer el servicio militar un mozo, pues no había salido nunca de su cortijo, representó para él y para toda su familia poco menos que un duelo. Todos lloraban a lágrima viva la ausencia de su hijo y hermano, temiendo por lo que le pudiera pasar en un mundo desconocido para ellos. No obstante la madre, tragándose las lágrimas, en el último abrazo de despedida le pidió a su hijo que tan pronto como pudiera se hiciera un retrato y se lo mandara para ver cómo le quedaba el traje de militar. El hijo se lo prometió cruzando los dedos en señal de juramento. Efectivamente, tan pronto como tuvo permiso para salir del cuartel, andando el mozo por una de las plazas de la ciudad, vio un rótulo en una puerta que decía: "Retrete". Enseguida se acordó de lo que le había prometido a su madre, y pensando que había llegado el momento de complacerla, entró y le preguntó a la encargada: -Oiga, buena mujer, ¿dónde me puedo hacer un retrato? Sospechando la buena mujer que quería hacer sus necesidades fisiológicas, pero dicho en términos metafóricos, o tal vez con pitorreo, le contestó: -¡Ahí dentro, pero no te olvides de tirar de la cadena! El mozo entró, se colocó el gorro en la posición más correcta y se acicaló sus pobladas cejas para favorecer su imagen. Y después de quedarse quieto durante un minuto frente al retrete, tiró de la cadena, pero viendo que los retratos no salían por ninguna parte, dirigiéndose nuevamente a la encargada, la interpeló diciendo: ¡Señora, lo he intentado varias veces pero no sale nada! -Pues lo siento, joven, pero yo no tengo ningún sedante para el estreñimiento. Así que te tomas un purgante y ya verás como sale. Curiosamente (fotografía de un momento)Jodida resaca. Sonríe a medias. Siente el aire. Siéntate encima. Perdón, ha sido un accidente. Se está bien. Entra por la otra puerta. No ha sido para tanto. Soy un céntimo. Aún vive de lado. Te quise sin querer. Menos lobos, caperucito. Mejor me empiezo de cero.¡Foto, foto! A veces sonrío. No te creo. Claro, claro. Es hora de que te vayas. No sabré escribirte. Besos varios. Cojo dos abrazos. Jodida resaca. Eso no es nuevo. ¿Y el cielo? Dile adiós al momento. No debía de serlo. Adiós momento. Piedra papel o tijera. Nos vemos cuando queramos. Soy el hombre magullado. Pierdo a la tercera. Por llevar la contraria El MaletillaComo todos los días de corrida, llegó a la plaza una hora antes del comienzo del festejo. Entró en el patio de caballos tras regatear un poco con el portero para que le dejara colarse. No tenía dinero, y a costa de prometerle unos favores y encargos, éste le franqueaba la puerta. Eran amigos, y gracias a él podía ver todas las corridas. Le gustaba llegar con antelación a fin de observar con detalle todos los preparativos. Tenía mucho encanto, mucho sabor. Casi mas que lo que luego sucedía en el ruedo. Los caballos de picar, gordos, tristes, resignados, eran pesados y montados por los monosabios para ponerles a punto. Con sus casaquillas de desteñido bermellón miraban orgullosos y un tanto despectivos a cuantos curiosos les observaban, pues por un momento eran protagonistas. Se creían importantes. Estrellas. Luego, sobre la arena, se limitarían a golpear al caballo para que no huyese, levantar al picador de sus aparatosas costaladas y blasfemar de miedo. Mas tarde llegaban las cuadrillas. Primero lo hacían los banderilleros, con sus apagados ternos de azabache, de plata, de nieve. Bregados. Curtidos. Fuertes. Y pese a su papel secundario, sentía admiración por ellos. Más tarde los picadores, voluminosos, enormes, pesados, torpes, como tanques andantes. Con el castoreño en la mano, que luego les protegería la cabeza cuando fueran derribados por la fiera acometida del toro. Finalmente, en medio de gran expectación, hacían su aparición los jefes de las cuadrillas. Jóvenes. Relucientes en sus ternos brillantes, de oro resplandeciente, de seda delicada y suave. Admirados, palmoteados, idolatrados. Con una siempre nerviosa sonrisa en sus pálidos rostros. Les miraba detenidamente, con atención. Les envidiaba. Eran como semidioses para él, quizá porque, al igual que otros muchos, él también tenía la ilusión de ser torero. Soñaba con verse embutido en tan brillantes trajes, con ver su nombre anunciado en grandes letras en los policromados carteles, con verse rodeado de admiradores que acariciasen con respeto y miedo las lentejuelas de su chaquetilla, los bordados de la taleguilla, y que estrechasen su mano recorridos por un gozoso escalofrío. Nunca se había puesto delante de un toro, esa era la verdad. A lo sumo había corrido algún encierro en un pueblo perdido, y delante, muy delante de donde verdaderamente venían los toros. Y pese a ello, sentía el toreo. Lo vivía. Le sacudía por dentro. Y así, en infinidad de ocasiones, provisto de escoba por tizona y toalla por pañosa, había hecho grandes faenas a monumentales y figurados bovinos de imponente trapío, casta y seriedad, tras haber brindado su muerte a la mujer amada, y, jugándose la vida con gallardía y majestad, tumbar al toro de una colosal estocada. Sin embargo, fuera de esto, nada había hecho por ser torero. Sólo soñaba. Hoy, sin embargo, el tantas veces visitado patio de caballos presentaba una nueva imagen, totalmente desconocida para él. Estaba transfigurado, dis... (... pincha y lee, que no acabé) Gabriel El día de su ochenta cumpleaños, como todos los días, Gabriel tomó su desayuno en su terraza, vestido de lino y zapatos impecables, ambos blancos.Después, Gabriel lo recogió todo y se marchó, vivía en un pueblo a penas cinco kilómetros de Sevilla, en pendiente hacia ella, caminó dejándose ir por la pendiente, como llevaba haciendo quince años. Como tenía por costumbre, fue al ambulatorio, lo hacía desde que su mujer murió. Un amigo y vecino suyo le había recomendado que fuera al médico para que le viese la garganta a causa de un resfriado. Finalmente, tras diez minutos de camino, el anciano llegó al consultorio, entró en él, se dirigió a la sala de espera que se encontraba junto al despacho de su medico y se sentó en una vieja silla que estaba en un sucio rincón. Andrea era la doctora de Gabriel, una mujer de cuarenta y cinco años, y llevaba como doctora en aquel pueblo quince años, uno de sus primeros pacientes en aquel lugar fue Gabriel, desde entonces él iba todos los días a que le atendiera, pero solo la primera visita fue con una verdadera enfermedad, Gabriel, se hacía el enfermo, para ver a Andrea, quien siempre le decía: -Don Gabriel, nos enterrará a todos…tiene muy buena cara y no le veo nada. A lo que él siempre respondía-Pues me duele aquí, y en este otro sitio-Decía señalando cualquier lugar del pecho o el cuello mientras la miraba. Aquel día, cuando llegó, recordó el primer día que la vio, aunque apenas llevaba meses muerta su mujer, se había vuelto a enamorar. La doctora pensaba que era un viejo hipocondríaco, él nunca le dijo que la amaba, es más, le hablaba de su esposa en presente. Gabriel moriría años después pensando solamente en Andrea y solo en la habitación de un hospital. Quedaba una media hora para que le tocase entrar, el anciano vio a Andrea entrar en la consulta después del descanso para el desayuno, le saludó y ella correspondió con una sonrisa y unos buenos días. Al entrar en su despacho Andrea se volvió a su compañera, y le dijo: -¿No se cansa Don Gabriel de venir todos los días? Ya empiezo a pensar que no solo es hipocondríaco sino que además está loco! -No me extrañaría nada, lleva viniendo quince años de lunes a viernes, pero no hace daño a nadie, a veces creo que viene por estar con aire acondicionado-dijo Maria. -A lo mejor es eso, haz pasar al siguiente por favor-respondió Andrea dando por zanjada la conversación. Gabriel estaba hablando con un conocido que vivía en su calle cuando María lo llamó a consulta: -Don Gabriel puede pasar-le dijo. -Voy-dijo el hombre, y entró en su consulta. -Buenos días. -Buenos días-respondieron al unísono Andrea y Maria, la doctora se levantó, se acercó a Gabriel, y le dijo-siéntese en la camilla por favor, y déme su cartilla medica. Gabriel le dio su cartilla, Andrea la puso en la mesa de Maria y dijo: -Ahí tienes- y se volvió a su paciente- ¿que le ocurre? Gabriel, que no la había dejado de mirar a la cara, le r... (... pincha y lee, que no acabé) |
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